escudo

Localización

Perteneciente a la provincia de Bizkaia y a la comarca de Uribe Kosta. Conocida también como Plencia. Inicialmente llamada Plasentia de Butron. Distanciada de Bilbao 28 Km., Madrid 418 Km., Donostia 143 Km., Vitoria 91 Km., Iruña 184 Km.

Ubicada en el valle de Plentzia, las pronunciadas curvas que, en su final, forma el río Butron, fueron los lugares elegidos para el asentamiento de la población. Desde la orilla del mar se extiende hacia el interior, hasta interponerse como autentico mediador entre los municipios de Gorliz, Barrika y Lemoiz. El relieve está formado por una serie de colinas que aumentan en altura hasta culminar en los montes de Zabala-Ondo de 213 m. y Kurkutxa de 109 m. Las zonas que forman el municipio se hallan bastante dispersas geográficamente: Saratxagas, Isuskiza y el Centro Urbano. El centro urbano comprende tres núcleos bastante diferenciados: el Casco Histórico o núcleo original de la Villa, Txipios y el ensanche donde se localizan preferentemente construcciones recientes fruto del creciente desarrollo turístico de la villa, convirtiéndose en la actualidad, el turismo, en uno de los pilares económicos del municipio.

Historia

El tiempo y las circunstancias fueron cambiando las actividades de sus pobladores. Desde muy antiguo las gentes de Plentzia se dedicaron a la navegación y la pesca. La caza de ballenas les llevó hasta las costas de Groenlandia. La grasa de este animal constituyó, en siglos pasados, uno de los productos más preciados. Poco a poco se fue abandonando la pesca. A la altura del siglo XIX, se prefiere la navegación de cabotaje. Sin embargo, las guerras contra Inglaterra y los problemas que para los barcos presentaba la ría, iniciaron la época de decadencia. A la altura del siglo XX, la actividad marítima era más un recuerdo que una realidad. Entonces miraron a tierra. Pero la historia no fue exclusivamente trabajo y economía. Hacia 1239, el por entonces Señor de Bizkaia, Lope Díaz de Haro, funda la Villa de Plentzia.

Años más tarde, en 1299, su nieto, Don Diego, dispone el traslado de Gaminiz a la zona del puerto, refundando la villa. El objetivo era el de dotar a la nueva villa de la base territorial suficiente. Quien salió perdiendo fue Gorliz. Sea como fuere, la villa de Plentzia, quedo confirmada entonces y para el resto de los tiempos. La ley por la que se regían sus habitantes no era otra que el conocido y deseado Fuero de Logroño. Para su buen gobierno, la población contaba con un alcalde que elegían anualmente. Obviamente, tampoco faltaron a la cita de Gernika. Asiento ocho y voto para el regidor de Plentzia. En 1437 la villa sufre un fuerte incendio. El siglo XVI comenzó con una disputa entre vecinos. Plentzia y la anteiglesia de Urduliz, mostraran sus desavenencias por la propiedad y disfrute de los montes de Izuskiza, Zuanza, Kukuza y Ganbelarra. La villa se llevará el gato al agua. Aunque los de Urduliz no salieron tan mal parados.

Los sobresaltos del Señorío se unieron a su historia. Aunque tampoco faltaron momentos tensos y propios. Durante el siglo XVII, los problemas políticos de la corona, hicieron temer un ataque de los holandeses. Bizkaia entera se preparó, anteiglesias y villas tenían la obligación de contribuir en defensa. Plentzia no fue menos. Sin embargo, los problemas no vinieron del temido enemigo. A la hora de nombrar los capitanes para organizar la defensa, las Juntas Generales hicieron lo que les vino en gana. Se olvidaron de lo que estaba establecido.La protesta fue clara. Quienes tenían que ostentar el título de capitán eran los alcaldes de las villas. Tuvo que ser el rey Felipe IV, el que mediara en la discusión. Les dio la razón.

El siglo fue movido. Cuando desaparecieron los holandeses, el temor al francés volvió a movilizar la corona y al Señorío. A los de Plentzia no les quedó más remedio que colaborar. Su puerto se fortificó, pero no fueron los franceses los culpables del desastre. El fuego se empeñó en calentar el final del siglo. Gran parte de la villa quedó arrasada por las llamas. Sólo quedaron en pie la torre de los Mujika-Butron, el arco de Santiago y la iglesia.

Dos siglos más tarde Plentzia lo vuelve a pasar mal. En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, tropas tradicionalistas tomaron la villa. Las defensas de Espartero no sirvieron para nada. Es interesante de recordar la existencia de un ejército de mujeres durante la Guerra Carlista.

Los años de la República se vivieron con esperanza. Su apoyo al tan deseado Estatuto de Autonomía fue rotundo. Pero poco duró la alegría, en 1936, las esperanzas se vinieron abajo. A principios del siglo XX, Plentzia, al igual que otras zonas de comarca, mantiene una economía rural. Pero los tiempos trajeron novedades. Los cambios que la industria impuso a la zona del Bajo Nervión, Tuvieron su reflejo en la villa costera. No se la eligió para descongestionar las áreas industriales. Sus condiciones de habitabilidad y clima eran demasiado buenas para echarlas a perder. Plentzia se confirma como lugar de descanso y empieza a acercarse a lo que hoy conocemos.

El comportamiento que ha mostrado el conjunto de la población no carece de interés. Decir que ha existido un crecimiento demográfico es dejar la verdad a medias. Los contingentes más jóvenes emigraron hacia zonas industrializadas. A la vez, desde estas últimas, se produjo un trasvase de la población sobre todo adulta. Como resultado nos encontramos, a finales de los setenta, con un claro envejecimiento de la población. La instalación de residencias de veraneo explica, en gran medida, los temporales aumentos de habitantes, que sufre el municipio. No obstante, la mejora de las comunicaciones, está convirtiendo a Plentzia en un lugar de residencia definitiva.

La industria ha sido prácticamente inexistente. Por otro lado, las actividades tradicionales, como la agricultura y la ganadería, han pasado a un segundo plano. Pero no por ello han perdido importancia, la producción se ha ajustado a la demanda urbana. Productos hortícolas, de los pocos terrenos cultivables, y de carne y leche de una ganadería que no debemos desdeñar en absoluto, son la renta de un sector presente en su economía. Sin Embargo, las nuevas construcciones exigen cada vez más terreno. El sector servicios ocupa el primer lugar. El papel residencial ha promovido la especialización hacia todo lo referente con el descanso y el ocio. Actualmente, más de la mitad de las edificaciones que alberga el municipio, pertenecen a las denominadas residencias de veraneo, incluso el puerto muestra una vocación cada vez más deportiva. La época estival es el momento de máximo auge, su población crece. El hábitat característico de antaño, se ha diluido. Las necesidades de descanso que la industria impuso a los núcleos que eligió como emplazamiento, ha hecho de Plentzia una residencia agradable durante el verano. Su cercanía a Bilbao, ya la está convirtiendo en estable. Mientras tanto, no cuesta nada acercarse a esta villa marinera y disfrutar del entorno y de sus gentes.

Lugares de interés

La Iglesia de Santa María Magdalena (s. XII y XIII).

El edificio constituye un ejemplo característico de las construcciones de la época de los Reyes Católicos, regias y austeras, de estilo gótico sobretodo su torre y los bajorrelieves de estilo gótico tardío de transición al Renacimiento.

La iglesia de Plentzia destaca sobre todo por el sólido aspecto de su torre, un prisma cúbico aporticado que domina la plaza donde se ubica. Este templo hay que evaluarlo dentro del espléndido conjunto arquitectónico que nos ofrece el casco antiguo de la villa, aunque ya por si mismo nos ofrece una espléndida imagen singular en el contexto de la arquitectura religiosa vizcaína.

La iglesia de Plentzia nos ofrece una arquitectura singular, únicamente comparable tipológicamente a la Santa Maria de Erandio, que artísticamente se enmarca en las iglesias góticas de tipo marinero de Galicia. Su elemento más interesante es la sólida torre que a su función original de campanario, sumaba intenciones defensivas de la villa y la actuación como vigía sobre la desembocadura de la ría de Plencia. Data del siglo XVI, hacia 1522, fecha en la que seguramente se estaría finalizado la fábrica del edificio.

Podría enmarcarse dentro de un peculiar estilo gótico vizcaíno a juzgar por sus accesos y los vanos de su pared frontal. El responsable de la torre fue Martín Sáenz de Gareca, aunque no se conoce si lo fue también del resto del edifico. Posteriormente conoció la actuación de D. Severino de Achúcarro en 1887 que llevó a cabo la cobertura de su nave mediante armazón de madera, ejecutada por el contratista local D. Martín González de Durana.

La iglesia de Sta. María Magdalena es un elemento de interés obligado en la visita al municipio, no sólo por su valor histórico y su carácter monumental, sino también porque se erige en el punto focal del conjunto arquitectónico que nos muestra el bonito casco antiguo de la villa. Como elemento reseñable dentro de su contenido mueble hay que destacar los cinco paneles de alabastro que configuran el Poliptoco de la Pasión datados de los años 1440 y 1480. Es uno de los conjuntos de mejor conservados de España donde se han documentado alrededor de 80 ejemplares. Su realización se llevaba a cabo principalmente en las ciudades británicas de Nottingham y Londres. Asimismo llama la atención la hermosa concha nacarada utilizada como pila bautismal traída el siglo pasado desde Perú por Don Francisco Igartua Eguskiza, que fue alcalde de la villa, acercándonos al mundo de los indianos, existiendo una segunda versión en cuanto a su procedencia que señala, fue traída de Manila por la familia Sertucha.

A destacar también la talla barroca en madera policromada de San Pedro y el gallo, y la imagen de la Magdalena penitente. Y la tan característica maqueta de un barco de toda iglesia marinera, ofrecida en " Homenaje de filiar devoción/ a la / Virgen Maria/ bajo la advocación de / Madre de dios de Begoña/ en recuerdo de la donación/ a la parroquia de la fragata/ Ama Begoña`koa. / Plencia quince de agosto de mil novecientos cincuenta y cinco", obra del constructor, M. Aresti Fragata, que fue buque escuela de la emblemática naviera Sota, muy vinculada a Plentzia.

El Arco de Santiago.

A escasos metros de la iglesia se encuentran los restos de las antiguas murallas, entre los que destaca el Arco de Santiago, construida hace más de dos siglos. Su valor estriba en ser el único resto de la muralla que pervive en Plentzia.

El Arco de Santiago hay que inscribirlo dentro del conjunto histórico-arquitectónico que conforma el casco antiguo de Plentzia, incidiendo en su valor histórico.

Como ya se ha señalado es el único resto visible de la muralla que cerraba la villa, y de la que no se conocen más vestigios, a excepción de un documento municipal en el que se hace mención de la utilización del espacio ocupado por sus restos para la construcción de la casa denominada Arrartena (hoy Batzoki) en el siglo XVIII y otra a la entrada de Artekale.

Aunque desde el punto de vista estético su interés es muy reducido ya que se trata de un sencillo arco que se inscribe entre dos edificios en el vértice de la plaza, hay que tener en cuenta su incalculable valor histórico por cuanto constituye el único vestigio de los muros que cercaban la villa de Plentzia, poblada hacia 1236, que bajo la presión del tiempo y de las construcciones han ido acabando en ruina o desapareciendo entre los muros de las casas.

Casa Arrartena.

Cabe destacar la Casa Arrartena, junto al arco de Santiago, construida en 1787; los muros de la planta baja son de mampostería de piedra y el resto de madera rellena de ladrillo.

Casa Camposena de Butron.

También se levanta la Casa Camposena de Butron, donde pasaba los veranos el poeta Ramón de Basterra.

Casa Saratxaguena.

Casa Saratxaguena ocupada por una casa de vecinos. En su fachada albergaba una talla de medio bulto en madera de San Nicolás, que ha sido reinstalada. Imagen protectora de los navegantes. Me contaba aquí mismo hace años un hombre del lugar, que era el mascarón de proa de un barco encontrado en la playa. En relación con la veneración de estas imágenes en la costa cantábrica, según Cesáreo Fernández Duro, "... todos esos simulacros hallados por las redes ó traídos por las olas a la playa, que la piedad ha revestido con poéticas leyendas, son despojos de naves españolas de la Edad Media, destrozadas por los temporales".

Plaza del Astillero.

La prolongación de la línea del ferrocarril procedente de Bilbao desde Getxo hasta Plentzia, en 1893, inició la transformación de la antigua ciudad medieval amurallada en una población de carácter balneario. La sustitución de la plaza vieja situada en lo alto de la colina por una gran plaza abierta a la ría, ubicada en los terrenos del primitivo astillero, marcó el comienzo del cambio urbanístico. En torno a esta explanada, foco del paseo marítimo, se edificaron un hotel afrancesado (El Palas) para viajeros y el casino.

El fenómeno se consolidó en los años veinte con la construcción de la casa consistorial, con la tradicional planta en peine, un kiosco de música, un frontón público y las primeras casas de bloque para veraneantes, como Labasture, elementos cargados de resonancias neorregionalistas, como correspondía a la imagen turística de la Costa Vasca.

Edificio Ayuntamiento de Plentzia.

Ayuntamiento obra del arquitecto don Antonio de Araluce del año 1922.

Edificio del Antigo Consistorio.

Situados en la entrada del municipio a través de su puente peatonal accedemos a la calle Erribera, desde la que hemos de tomar el segundo cantón ascendentes que encontramos a la derecha, Udaletxe aldapa. Este nos conduce al torreón localizado justo en la esquina con Goienkale. Se halla en perfectas condiciones de conservación. Antiguamente el antiguo edificio del consistorio ha sido restaurado para su uso actual como MUSEO. Museo del mar, abierto los viernes de 17 a 20 horas, sábados de 11 a 14 y de 17 a 20 horas y domingos de 11 a 14 horas.

Dentro del interesante conjunto que ofrece el casco antiguo de Plentzia, este edifico noble destaca por su espléndido aparejo en piedra de sillería, con puerta de acceso adovelado, en arco de medio punto sobre el que se abre un balcón. Es sin duda uno de los elementos más atractivos de la arquitectura histórica de la villa.

Inscribiéndose dentro de la arquitectura de transición del gótico al renacimiento, fue realizado en el siglo XVI (1562) por encargo de Martín Pérez de Placencia, habiendo conservado en su fachada principal sobre el acceso , una lápida inscrita con la leyenda de su construcción que dice " Esta mandó hacer el Portón Martín Pérez de Plazenzya i para hazerla dexó de renta per-petua, cinquenta y tres myl e treszyentas e noventa y seis maraveolys par echarlos en trygo sobre las Villas de Uzeda y Meko-Labrada. 27 de Mayo de 1562".

Como casa Consistorial que fue, hasta el año 1922, luce el escudo de armas de la villa, el más antiguo de la misma (s.XVI), y el de los reyes católicos. Respecto al Barco del Escudo de la villa " son interesantes los castillejos en el castillo de proa y sobre alcázar. Estos caracteres medievales se aúnan en el escudo con la arboladura del siglo XVI. El esmero y la fidelidad de la representación son excepcionales para una labor en piedra", al decir de Arístides de Artiñano.

Se halla situado en el nº 25 de Goienkale, habiendo sido rehabilitado el año 1986, por lo que su estado de conservación tanto exterior como interior es bueno. Esta aparejado en piedra de sillería. Con vanos adintelados y acceso en arco de medio punto adovelado, con cubierta a cuatro aguas. Lo que le confiere aspecto de fortaleza o torreón, albergando en las fachadas el escudo de la Villa y de Castilla.

La datación de este edificio se remonta a fines del siglo XVI, siendo junto con la Iglesia Parroquial los más antiguos de ese conjunto histórico-artístico, que es el casco, y tiene su origen en la villa medieval del siglo XIII. Teniéndose en cuenta el sustancial cambio urbanístico operado a consecuencia del devastador incendio acaecido el siglo XV y el siglo XVII. Pero éste último no alteraría su aspecto y sí el de las casas colindantes.

Configurándose este paisaje urbano que ha llegado hasta nosotros durante el siglo XVIII.

Así, pues, este emblemático edificio destinado a consistorio hasta el año 1922, en que se trasladó al naciente Ensanche de la Alameda de San Pedro (Plaza del Astillero), fue destinado a otros usos como juzgado, calabozo y estafeta de correos. Teniendo en cuenta que hasta entonces los asuntos que en él se dirimían tenían estrecha relación con el mundo de la mar, cuando gentes de Plentzia se dedicaban a la navegación y construcción naval.

Guardándose también los papeles de al Cofradía de Mareantes de San Pedro (s. XVI) en torno a la cual estaba agremiado un considerable número de vecinos y de la que saldría la Escuela Náutica (s. XIX).

Humilladero del Santo Cristo.

Estéticamente el edificio carece de elementos decorativos de gran interés, salvo una breve espadaña a modo de campanario y los vanos cegados de su frente. Desde la perspectiva arquitectónica el edificio que a nosotros ha llegado es de planta rectangular distribuida en una sola nave con coro e iluminado por tres vanos circulares, y puerta de acceso adintelada de la que ha desaparecido el cornisamiento metálico que la protegía, accediéndose por medio de una escalinata. La fábrica es de mampostería de piedra enlucida y encalada y el hastial de la fachada principal se remata en una escalinata.

La fábrica es de mampostería de piedra enlucida y encalada y el hastial de la fachada principal se remata en una espadaña de un vano con campana, siendo su cubierta a dos aguas. El edificio original se reformó el año 1906 bajo el proyecto y dirección del maestro de obras Don José Bilbao Lopategui, ejecutada por el contratista local don Martín Gonzalez de Durana.

El edificio tiene su origen en un antiguo humilladero, construcciones religiosas medievales que se erigían en las villas y extramuros frecuentemente a la entrada de los pueblos y en encrucijadas de caminos con el fin de que el viajero encontrase un lugar devoto para realizar las oraciones en su travesía. Siendo inicialmente sencillas construcciones de un pedestal con una cruz o imagen, evolucionarían hasta dar lugar a edificios techados que se convertirían en ermitas o humilladeros de la tipología, más frecuente en al comarca, de los existentes en Fruiz, Arrieta o Fika.

En algunos casos estos edificios servían como velatorio de difuntos según la tradición popular que exigía que los muertos descansasen expuestos al público antes de su inhumación definitiva. La presencia de un edificio de estas características puede ser pretexto suficiente para tratar de recuperar y acondicionar en lo posible esta ermita.

Caserío Goñi Portal.

Singular construcción de carácter rural inserta en el medio urbano tras la cabecera de la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Que, como su nombre evoca, se situaba en las inmediaciones del portal o arco de Santiago del recinto murado de la Villa, punto de partida del camino a la anteiglesia de Gorliz a través de la calle Portaleta, que también alude a dicho portal.

En este espacio extramuros o arrabal se emplazaban la venta municipal, Ventabarri, y la torre de Ochoa Gomez de Butrón, Torrezar, donde al demolerse la muralla a fines del siglo XVIII se iría configurando un ensanche, que se extendería hasta el lugar de Gaminiz en jurisdicción de la Tierra Llana, transformándose en un barrio durante el siglo XIX.

El deterioro de Goñi Portal se acentúa durante este siglo, llegando a desafectarse como vivienda hacia los años ochenta, amenazando ruina inminente. Lo que requiere la urgente intervención del Ayuntamiento para preservar esta muestra singular de arquitectura rural. Que se inscribe en el Casco Histórico de la Villa declarado Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental, en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco, y como Zona Arqueológica.

Estando también considerado de interés arquitectónico relevante en el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Histórico. Este edificio reúne, pues, una serie de valores de orden histórico, arquitectónico y urbanísticos para destinarlo a usos culturales.

Se tienen constancia documental de la construcción de este edifico para la segunda mitad del siglo XVII. También da muestras de su antigüedad algunos elementos constructivos, como los pies derechos de su estructura, en que se apoya la viga adintelada del portal. Esa primera construcción destina a usos agrícolas extramuros de la Villa, y al pie del mojón divisorio con Gorliz, era de planta cuadrangular, albergando el establo y la caja de escalera central en la planta baja, la vivienda en el principal y un desván corrido bajo la cubierta a dos aguas.

Sería en el s. XVIII cuando se amplió el edificio mediante la construcción de crujías laterales, con objeto de habilitar dos viviendas con acceso independiente a través de una escalera de patín. Esta ampliación guarda relación con la demanda de vivienda motivada por el aumento de la navegación y la consiguiente explosión demográfica. Perdería entonces su marcado carácter de construcción rural hasta integrarse en el marco urbano.

Torre Barri.

Se conserva en excelentes condiciones, pues fue demolida, y transformada en vivienda residencial, manteniendo algunos elementos estilísticos y decorativos. Nos encontramos ante un edificio de porte noble de gran belleza cuyo elemento más destacable es el hermoso escudo labrado en piedra que tiene en su fachada.

Este escudo de armas perteneciente al linaje de los Mújica-Butrón, tiene grabada la fecha de 1603, a la que también perteneció el edifico anterior. La construcción que hoy vemos ocupa el lugar que antaño correspondió a la torre, transformada en vivienda residencial.

El Escudo tiene grabada una inscripción en euskera erigida en el texto epigráfico posiblemente más antiguo que se conserva en esta lengua.

"Música Arepiocaz Agica/Butroe celangoada Oroç/Raquie Garaia Na Go/ Eria Gordeazo". Que viene a decir: "Música a dentelladas con los enemigos/Butrón como es, todos lo saben/ vencedor estoy ( o soy) / Pueblo estate en guardia."

El Paseo de la Ría.

El paseo que bordea la Ría comienza justo desde la entrada al municipio por el puente peatonal y se prolonga a lo largo de la ría hasta el Sanatorio.

Se trata de una de las zonas más concurridas del municipio ya que la belleza del entorno por el que discurre el paseo, con la ría como elemento central y con la playa como punto de destino, proporcional al transeunte un espléndido paisaje adornado por las embarcaciones que salpican el cauce de la ría. A lo largo del paseo se disponen una serie de bancos de madera.

Playa de Plentzia.

La playa de Plentzia forma parte del espléndido espectáculo que conforma la bahía. Su belleza se ve además realizada por la desembocadura de la ría y la ubicación en sus inmediaciones del magnífico paseo que discurre a lo largo de ésta sobre la línea de la playa, adornado con el bello edificio del sanatorio, que se ubica sobre el antiguo fortín de Arriko Arritxu.

Uno de los aspectos más destacables de esta playa lo constituye la tranquilidad de sus aguas, habitualmente en calma incluso en situaciones climatológicas adversas. Ello la convierte en un lugar ideal para la práctica de la natación y otro tipo de deportes náuticos.

Longitud: 356 m. Anchura Media: 170 m. Grado de ocupación: ALTO. Grado de urbanización: URBANA. Realizada actuación del Ministerio.

Tipo de playa. Composición: ARENA. Color de la arena: DORADO. Grano de la arena: FINO. Condiciones de baño: OLEAJE MODERADO. Vigilada. Zona de fondeo. Línea del Autobús: BILBAO. Ubicación del FF.CC.: PLENTZIA. Aparcamiento Vigilado. Camping. Area de Picnic. Kioscos balnearios. Kioscos de temporada. Restaurantes. Equipo de vigilancia. Señalización de Peligro. Policía Local. Duchas. Vestuarios. Aseos. Teléfonos. Paseo Marítimo. Limpieza de playas. Papeleras. Alquileres Náuticos. Puerto deportivo próximo: PLENTZIA.

Puerto de Plentzia.

El Puerto de Plentzia se ubica en el interior de la ría, con una superficie de una Ha. En la dársena hay 149 atraques a pantalanes, siempre ocupados. La profundidad del canal de acceso es de 25 m. Consta de Carro varadero 1, Grúa 1, de 6 Tm. Tomas de agua en pantalanes. Tomas de electricidad en pantalanes.

El puerto de Plentzia está situado junto a la desembocadura de la ría del Butrón, y actualmente sólo da cobijo a embarcaciones de recreo, habiendo dejado la actividad pesquera en un segundo plano.

Junto al mismo se pueden encontrar viviendas de gran calidad constructiva y con origen años atrás, con inscripciones originarias en su fachada. Y bordeándolo no tarde en llegarse hasta la playa de Plentzia, y la vecina Górliz.


Pasarela Peatonal.

La pasarela que se describe sustituye a un antiguo puente de fábrica, en situación precaria, situado en la ría de Plentzia, en Vizcaya. Se trata de una estructura metálica en arco, con un tablero inferior de 117,60 m de luz libre. Está formada por dos arcos en planos inclinados, arriostrados transversalmente, por riostras en sección cajón. El tablero está constituido por una estructura mixta hormigón-acero formada por dos cajones metálicos longitudinales, vigas transversales y una losa de hormigón de 0,16 m de canto máximo. La vinculación entre el arco y el tablero se realiza por 46 tirantes formados por cables helicoidales galvanizados.

Autores son Ings. Javier Manterola Armisén, Leonardo Fernández Troyano, José Montero López.

Casa de Cultura.

La hoy Casa de Cultura (antiguo Hospital) y la que está adosada a su derecha, en la entrada de Artekale, son del s. SVIII, época en la que por presión demográfica algunos puntos de la muralla serán demolidos. Las dos presentan entrada con patín o escalera exterior para aprovechar mejor los espacios interiores, como ocurre en la manzana de casas del callejón de la iglesia. En ambos lugares está documentado que ocupan un tramo de la muralla y que fueron construidas por necesidades de espacio para nuevas viviendas en el XVIII (A.M.V.P. Memoriales I-II). Todo esto ayuda además a concretar mejor el trazado de la muralla: Todas las casas con patín están en la periferia del Casco, en lugares ocupados antes por la muralla y ganados a ella, o extramuros, aprovechando la muralla como pared maestra en la que apoyar la grandes vigas de madera (frontales) de las nuevas casas.

Parque Gazteluondo.

El Parque Gazteluondo está situado en la margen derecha de la ría del Butrón, concretamente sobre terrenos ganados a la marisma.

Destaca en el mismo, la instalación que se ha hecho de piedras del antiguo Molino de Mareas de Gazteluondo, que se remonta mediante constancia escrita al año 1506, y aprovechaba la energía marina para realizar la molienda.

En el parque se pueden encontrar varios paneles informativos del valor ecológico de la zona, del antiguo Molino de Mareas, así como su importancia de cara a la alimentación de aves.

Isuskiza.

También se puede dar un paseo por el borde de la ría hasta llegar al Abanico de Isuskiza.

Toda esta zona es un autentico paraíso para los anguleros y aficionados a la pesca en general. La Villa permitía talar árboles para madera en los montes de Isuskiza (zona del abanico de Plentzia) para la construcción de navíos, siempre que dichas naves navegaran desde la villa de Plentzia y para su provecho durante el plazo mínimo de tres años, y en caso de incumplimiento con pena de mil maravedís.

Fiestas

Las fiestas principales son las de San Antolín, el 2 de septiembre. También se celebran el 10 de julio San Cristóbal, el 16 de julio Nuestra Señora del Carmen, el 22 de julio Santa María Magdalena (patrona de Plentzia) y San Nicolás el 6 de diciembre, en Barren Kale.

Alojamientos

Hotel Kaian H***(Calle Areatza, 38. Tfno.94-6775470)

Hotel Husa Bahía de Plencia H*** (Erribera 29. Tel. 94-6775734)

Casa Rural Larrakoetxea (Berreaga, 3. Tfno. 94-6770860)

Hotel Arrarte (Erribera 27. Tfno. 94-6771444).

Hotel Uribe ( Erribera 13. Tfno. 94-6774478). Dispone de biblioteca, salón con chimenea, sala de reuniones y jardín.

Hostal Bibi (Areatza 40. Tfno. 94- 6772031). Dispone de 22 habitaciones.

Residencia Diputación Foral de Bizkaia (Ibiltokia, 1. Tfno. Tel: 94-6771866)

Restaurantes

Perana (Areatza, 41. Tfno. 94-6770018). Su especialidad es el marisco y cuenta con vivero propio.

Gurea (Plazatxoa, 5. Tfno. 94-6770288). Cocina tradicional. Especialidad de pescados a la brasa.

Uri Zaharra ( Artekale, 14. Tfno. 94-6772870). Este modesto y pequeño establecimiento ofrece menús de calidad a bajo precio.

Club Kai-Eder (Txurrua Kalea, 3. Tfno. 94-6770876). Dispone de dos salones, guardería, cafetería, terraza, solarium, biblioteca, discoteca y restaurante.

Bodegón Villa de Plentzia (Areatza,7). Pequeño local que destaca por los embutidos ibéricos y el bacalao en salsa.

Batzoki de Plentzia (Eleiz Enparantza 8. Tfno. 94-6772623). La calidad del género hace de este lugar adecuado para el buen comer.

Cervecera Arriolane, en Barrio Saratxaga, 7. 94-6772376. Menú de pollería de alta calidad.

Bahía de Plentzia (Areatza, 29. Tfno. Teléfono: 94-6775734)

Batela (Plazatxoa, s/n. Tfno. 94-6771859). Menú del día, cenas de encargo.

El Puerto (Arrantzale, 1. Tfno. 94-6770309). Menú del día, menú especial y carta.

Asador Pauli (Udaletxe Aldapa, s/n. Tfno. 94-6771295). Restaurante asador .

Cervecera Saratxaga (Saratxaga Auzoa. Tfno. Teléfono: 94-6772376).

Zuribeltz (Areatza, 43. Tfno. 94-6774225)

Curiosidades

Los vecinos de Plentzia son grandes amantes del deporte. Resulta asombroso comprobar la cantidad de modalidades deportivas que se dan en este pueblo. Hay una perfecta combinación de deportes tradicionales como la pelota, con otros más modernos como la vela y el piragüismo.

De gran tradición es el Kakarraldo Rugby Taldea, la Sociedad Deportiva Plentzia de fútbol, en una localidad costera no puede faltar un club de remo Arkote Arraun Taldea, el Club Piragüismo Plentzia y la Peña Pelotazale de pelota vasca.

Otros organismos que funcionan son la Sociedad Recreativa Txoko Abezlariak, el grupo de danzas Itsas-Eder y la asociación cultural Gaminiz Kultur Taldea.

Plentzia ofrece al visitante los placeres de la cocina sencilla y la buena mesa. Sus platos principales se preparan con productos de temporada, que proceden fundamentalmente del mar.

Algunas de las especialidades del municipio son los jibiones en su tinta, los percebes y, por supuesto, toda clase de pescados y mariscos.

Según cuenta la leyenda, hubo una partida de mus entre los de Gorliz y los de Plentzia. La apuesta consistía en un pellejo de vino por Gorliz y en unos terrenos por los de Plentzia, en los cuales se encontraba la ermita de Andramari.

La partida la ganaron los de Gorliz, percatándose entonces los de Plentzia que no sólo habían perdido los terrenos, sino que se habían quedado sin la imagen de su patrón, San Antolín que estaba en dicha ermita.

Entonces pidieron a sus vecinos de Gorliz que les dejaran trasladar la imagen a la villa de Plentzia durante los días de las fiestas patronales. A cambio, les regalarían un pellejo de vino cada año, a lo cual accedieron los de Gorliz.

Es por eso que los jóvenes, vestidos a la usanza marinera, bajan de Andramari a San Antolín cada año, para festejarlo durante unos días.